La tercera ola de la Covid-19 y la migración

La vacunación contra la Covid-19 en los países que más representan flujos migratorios indocumentados hacia Norteamérica extremadamente baja
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Hoy muchos países enfrentan una nueva ola de Covid-19, causada principalmente por la variante delta, de menor riesgo de muerte, pero con una mayor velocidad de contagio. Las curvas de contagios que se veían decrecientes hace algún tiempo, hoy nuevamente tienen una tendencia al alza. Los más jóvenes son los más vulnerables de contagio, los que tiene aún más tiempo de espera antes de recibir su vacunación contra el virus.

Los avances en materia de vacunación en los países son muy variados. Mientras en Estados Unidos la vacunación de la población prácticamente ha alcanzado los 160 millones de personas, cerca del 50% de su población y ha aplicado cerca de 332 millones de vacunas, en México las vacunas que se han aplicado son poco menos de 49 millones, que ha permitido que cerca del 16% tenga completa su esquema de vacunación y 38% un esquema parcial.

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En Centroamérica, particularmente en los países que forman el Triángulo Norte, El Salvador es el país que muestra mayores avances en la vacunación. Un 18% de su población está totalmente vacunada y un 27% tiene una vacunación parcial, teniendo acceso a poco más de 4.3 millones de vacunas aplicadas.

Honduras no puede presumir de tales avances, porque su vacunación completa era apenas para el 0.6% de la población y parcial para el 7.7% del total, habiendo aplicado 753 mil dosis a finales de junio. Muy parecidas cifras a Guatemala, que había tenido acceso apenas a 2 millones de vacunas, que le permitía alcanzar una vacunación completa para menos de 1% de su población, así como un esquema de vacunación parcial para el 4.4% de su población.

La vacunación es baja en los países con más flujos migratorios

Lamentablemente, analizando los datos, la vacunación en los países que más representan flujos migratorios indocumentados hacia el norte es extremadamente baja, lo que vuelve a la vacunación un bien público tanto para las sociedades de origen como las de tránsito y de destino. Si bien Estados Unidos y México han ofrecido vacunas en donación para estos países y contribuir a la protección de estas sociedades, no necesariamente se aplican a quienes tienen mayores probabilidades de emprender la ruta migratoria, pues hoy estos países avanzan en la vacunación de las personas más vulnerables y los más expuestos (personales médicos).

La Covid-19 y sus vacunas se vuelven entonces otro motivo más para la movilidad de las personas. Sin embargo, no parece que sea esto una prioridad tampoco en los países de destino.

Con ello me refiero a que en Estados Unidos se han detectado brotes importantes de Covid-19 en centros de detención de migrantes. Estos evidentemente ponen en riesgo su vida y de las personas que se encargan de su cuidado.

En el caso de México, la información es muy escasa, pero también se han reconocido extraoficialmente contagios en albergues. Esto ha forzado al cierre de varios de ellos, con la respectiva afectación para quienes buscan ayuda y asistencia en su ruta.

Sin vacunación en la población más expuesta a la movilidad, sin políticas basadas en los derechos humanos y los derechos a la salud de las personas, criminalizando su movilidad hacia una vida mejor, pero tras la pandemia, con mayores privaciones y urgencia, tanto de los migrantes como del resto de la sociedad, por la recuperación económica, lo que vuelve aún más riesgosa la ruta hacia el norte.